La radiofrecuencia explicada científicamente
Enero 28, 2009 by admin
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“Cuando aplicamos el equipo sobre la piel -explica el experto sevillano en Electrónica Manuel Mayo- se
produce una resistencia de nuestros tejidos al paso de la radiofrecuencia. Esta resistencia hace que se produzca una elevación interna de la temperatura tisular. ¿La causa? Que el organismo envía sangre a la zona produciendo una leve hipertermia.
Y como todo el mundo sabe la respuesta al calor de un tejido es la vasodilatación, la apertura de capilares, el aumento del flujo capilar, la mejora del trofismo tisular, la reabsorción de los líquidos intercelulares excesivos y el incremento de la circulación.
Este aumento circulatorio de la zona tratada con la Radiofrecuencia hace que la sangre traiga consigo una mayor cantidad de oxígeno y que arrastre y contribuya a eliminar un mayor número de toxinas que están afectando a los tejidos y, por supuesto, a la piel”.
Elevación de temperatura interna que produce otros efectos inmediatos: “La hipertermia local -agregaría Mayo- produce la disminución de la viscosidad de los líquidos y coloides orgánicos lo que facilita los intercambios iónicos en el interior del organismo.
Otro efecto también inmediato del calor es la contracción del colágeno lo que inicia la reparación y remodelación del colágeno profundo. Esto acaba produciendo una reafirmación de la piel y una reducción evidente de las arrugas, descolgamientos y otros signos de envejecimiento cutáneo, efectos que se parecen mucho a los obtenidos con un lifting quirúrgico”.
“La flacidez, las arrugas y otros signos de envejecimiento -nos diría- aparecen cuando el mecanismo de regulación metabólica pierde su capacidad automática de equilibrio. El bloqueo de dicho mecanismo se puede producir por múltiples causas, una de las cuales es el envejecimiento.
Los efectos producidos por el paso de la señal de radiofrecuencia favorecen de forma muy significativa la homeostasis colaborando así al retorno al estado de equilibrio, y consecuentemente, al rejuvenecimiento de la zona tratada”
Para obtener estos efectos la Radiofrecuencia genera ondas de radiofrecuencia con una potencia aproximada de cien vatios y una frecuencia de un megahercio. “El sistema que hemos ideado -afirma Manuel Mayo- es un equipo de alta frecuencia conducida.
El aparato es un procedimiento de hipertermia por conversión de energía eléctrica en calor interno que utiliza corrientes alternas de frecuencia muy elevada por lo que está indicado en los casos en que se requiera una hipertermia enérgica y de efecto muy localizado”
Continuaría Mayo explicándonos que se utilizan altas frecuencias porque a frecuencias bajas -incluso con potencias muy reducidas- pueden producirse efectos de excitación muscular o fibrilación cardiaca. “Por esa razón -proseguiría-, como para producir la hipertermia es precisa una intensidad alta lo idóneo es emplear frecuencias elevadas. De ahí que seleccionáramos la frecuencia de un megahercio para este aparato: porque es suficientemente alta para no producir los efectos no deseados nombrados anteriormente y porque es suficientemente baja como para que no se produzca una dispersión de la señal que pudiese emigrar a zonas alejadas del sitio de tratamiento.
Además utilizamos una corriente alterna que, por serlo, no manifiesta efectos electrolíticos, es decir, no produce quemaduras electrolíticas”.
Tomado del sitio http://www.dsalud.com/ “Discovery D Salud La mejor revista de salud del mundo”




